Primero apareció Jaime Lozano, después Martín Romagnoli y atrás Emanuel Villa. Los cambios en Pumas se comenzaron a dar y la congruencia volvió. Los refuerzos serán tomados en cuenta para el juego contra Jaguares.

“Parece que se acabó la amargura”, dice Villa, quien es el único de los involucrados que se detiene a hablar. Luis García, Romagnoli y Lozano prefieren el silencio.

Eso sí, El Tito no va a fondo. “Del pasado no voy a hablar nada. Ahora tenemos que responder en la cancha. Nunca dejé de apoyar al equipo, y ellos nunca me dejaron de apoyar a mí. No sé si jugaré, pero viajo, espero ser tomado en cuenta”.

—¿Es cierto que preparas tu salida del equipo?

—De eso no voy a hablar.

—¿Es cierto que tuviste problemas personales con Mario Carrillo?

—De eso no voy a hablar.

 

Y al final de cuentas… ¿Qué fue lo que realmente pasó?

“Ya, ya muchachos. Déjennos concentrar para este importante partido, ya al término del torneo habrá mucho tiempo para hablar”.

Y mucho qué decir.

Mientras, García, Romagnoli y Lozano hacen sus mejores fintas y escapan de la prensa.

Borrón y cuenta nueva

Debe ser borrón y cuenta nueva. Hace mucho que los felinos han dejado de sonreír. Están con 20 unidades y de ganar los compromisos que le quedan será factible conseguir el pase a la fase final.

De vencer a los Jaguares, Pumas estará a tiro de piedra de alcanzar la Liguilla. Así comenzará a olvidar el agrio pasado.