León, Guanajuato/enviado.- Desde la noche de ayer cientos de aficionados abarrotaron las taquillas del estadio Nou Camp, para obtener los últimos boletos disponibles, mismos que causaron caos y momentos de tensión entre verdaderos aficionados y revendedores.

“No es justo, yo estaba anoche en la fila y se fueron metiendo los revendedores, esos que están al frente”, indicaba un fiel aficionado de León.

“Si pagas 100 pesos te dejaban meterte un poco más adelante en la fila, otros cobraban 200, pero no me alcanza”, dijo indignado por no poder conseguir un boleto, mientras daban entrada a los primeros en la fila, para comprar los últimos en taquilla.

Los boletos se podían conseguir de diferentes precios y a las afuera del estadio, sin temor a la policía, ya que los revendedores, hacían su “agosto” en frente de las patrullas.

Plateas, boleto de $410 pesos se revendía en $1200 pesos, general de 120 se podía conseguir en $250 pesos, la realidad es que en todos, la reventa sigue siendo un mal que solo afecta al verdadero aficionado y donde los clubes no se han preocupado por erradicarlo.

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