Dios me dio una segunda oportunidad

Ricardo Guadalupe López Cervantes, era un árbitro de fútbol que estaba en lo más alto de su carrera, cuando el síndrome de Guillain Barre le cambió la vida.

Por: , 04 de octubre de 2017, en la Categoria: Local
Click para ampliar la imagen

La vida puede cambiar en un instante, en un segundo, en un abrir y cerrar de ojos, en un momento lo puedes tener todo, mientras que también lo puedes perder todo.

Esa es la historia de Ricardo Guadalupe López Cervantes, un joven que cuando se encontraba en lo más alto, la vida le dio una sacudida, le quitó todo y hoy lucha por levantarse de nuevo.

Y es que para “Ricardillo” como lo conocen todos, el secreto del éxito no es solo llegar a lo más alto sino mantenerse ahí, pero sobre todo saberse levantar de las caídas.

Un día de la noche a la mañana la vida le hizo una mala jugada a Ricardo, de estar en la plenitud lo mandó a lo más bajo, le dio un golpe duro, una caída de la cual se ha podido levantar pero en el proceso ha dejado sangre, sudor y lágrimas.

Fue hace nueve años cuando Ricardo inició en el arbitraje, una profesión que le abrió las puertas y le hizo ganar dinero de forma inmediata, Ricardo pasaba por fuertes problemas económicos, acababa de terminar la preparatoria y sus padres ya no tenían los medios para apoyarlo y poderlo enviar a la universidad.

“Yo había terminado de estudiar la preparatoria, necesitaba dinero para poder seguir estudiando, mis padres ya no me podían apoyar, por lo que pues me acerque al arbitraje, buscando una fuente de ingresos”, comenta.

Y es que Ricardo siempre fue una persona ligada al fútbol, por lo que de inmediato y por el apoyo de un primo que ya era árbitro decidió ingresar al colegio para árbitros.

“Termine la preparatoria, me puse en contacto con mi primo, me invitó al colegio de árbitros, llegué ahí y empecé a arbitrar partidos, recuerdo que estaba de presidente Jaime Manríquez, una persona a la que le debo mucho de lo que soy en esta profesión”, comentó.

Su pasión por el fútbol le ayudó a aprender rápido el complicado mundo del arbitraje, uno al que una vez que entras es difícil dejarlo, pues señala le ha dejado muchas satisfacciones y amistades.

“En aquel entonces yo tenía 18 años, tenía mucha disposición, comencé a entrenar los lunes y martes en el colegio con Jaime Manríquez, yo aprendí rápido en dos meses ya me sabía el reglamento y me tuve que aplicar al 100 por ciento para poder debutar”, señala.

Su primer encuentro con la ocarina en el terreno de juego fue como todo árbitro novato, en la categoría cracks dentro de la liga de fútbol infantil y juvenil Copa Universidad, ahí en la cancha Enrique Borja, arbitraje que le daría muchas satisfacciones.

“Mi primer partido fue en la categoría Cracks, no recuerdo el nombre de los equipos, sin embargo fue algo muy bonito para mí, en ese momento me sentí un poco raro, era un cambio drástico de ser jugador ahora a ser quien impartiera las reglas, pero di el primer silbatazo, me gustó el arbitraje y pues comencé a meterme de lleno”, sentenció.

Pero la evolución de Ricardo fue rápida, comenzó a practicar, a tener más participación que de inmediato la gente del colegio, lo vio apto para poder trabajar en los encuentros de categoría libre.

“En realidad, a las tres semanas que yo comencé a arbitrar me comenzaron a dar partidos de categoría libre, me decían que iba a esos partidos y yo rápido perdí el miedo, dije yo puedo, yo jamás cambié una designación, me gustaba el arbitraje y aparte me pagaban”.

Fue así como Ricardo se encausó en dicha profesión, una profesión que lo comenzó a llenar de satisfacciones, de elogios, de dinero, pero sobre todo de fama, sin embargo la vida le tenía preparada una sorpresa.

“Me gustó tanto el arbitraje que incluso llegué a ser uno de los silbantes que más designaciones tenían, llegaba a trabajar hasta 25 partidos por semana”.

Sus maestros fueron Jaime Manríquez, Ubaldo Medina, Ramón “El Apache” Castro, entre otros de mucha experiencia que le sirvieron para despegar y encausarse al sector profesional.

“Yo apenas tenía como cinco o seis meses en el arbitraje cuando me activé en el sector profesional, Jaime Manríquez me hizo la invitación, me dijo que era más entrenamiento, más estudio, me explicó el proceso y pues lo acepté y decidí hacer las pruebas físicas para llegar”.

“Soy de las personas que cuando se propone algo lo logra, y pues dije, yo quiero yo puedo y voy a llegar ahí”, menciona.

Ricardo comenzó con sus entrenamientos en el sector profesional, llegaba al entrenamiento a las 18:00 horas, terminaba a las 20:00 horas y después de ahí se dirigía al colegio cuatro para volver a entrenar a las 20:30 horas en adelante.

“Yo estuve entrenando como unos dos o tres meses en el sector profesional cuando me toco debutar, fue en Papantla, Veracruz en el año 2008 cuando inicié como árbitro asistente en el Sector Profesional”

“Cuando me llegó mi designación, sentí una satisfacción bonita, era coronar un gran esfuerzo, dejar mucho en los entrenamientos para cumplir esa meta”, comenta.

Después de su debut llegaron los elogios, llegaron los comentarios y de ahí comenzó el despegue hacia lo que sería una gran aventura en el Sector Profesional y buscar llegar a lo más alto.

“Ahí fue el despegue, me dieron muchos partidos, y al sexto partido en el profesional comencé a trabajar como árbitro central, y fue ahí cuando me dejaron ya más como central, mi debut fue en Álamo como central”.

Con el tiempo y sus buenos resultados, Ricardo comenzó a recibir más designaciones, tantas que le sirvieron para ser el árbitro con más participación a nivel nacional.

“A pesar de tener muchos partidos, no me tocó estar en las liguillas, yo pensé que podía estar ahí, pero pues llegó mi problema de salud y todo se fue para abajo”.

“Mis amigos siempre me apoyaron, mi familia también, ellos siempre fueron un pilar fundamental en mi vida, ellos siempre me apoyaron al 100 por ciento”.

Sin embargo la vida le dio un duro golpe a Ricardo, fue en una ocasión llegando de arbitrar cuando de pronto sus piernas se desplomaron y todo se tornó negro, el diagnóstico Síndrome de Guillain Barre, enfermedad que casi le arrebata la vida, pero Dios le tenía algo más grande preparado.

“Fue un 25 de mayo del 2010 cuando yo me enfermé, me cambió la vida drásticamente, todavía tengo secuelas de esa enfermedad, la vida me cambió por completo, dejé de arbitrar por mi salud, ha sido un proceso muy largo, de siete años que llevo ya en recuperación, fue algo difícil, pero gracias a Dios salí adelante, todavía no estoy al 100 por ciento pero sé que un día volveré”.

Comenta que los doctores le explicaron que todo se debió a que tenía sus defensas bajas, una enfermedad que le paralizó la médula espinal, pero sobre todo una enfermedad que le da a uno en un millón.

“Yo no le di importancia a los síntomas, dure tres semanas con ellos, yo acaba de llegar de arbitrar en el CEDIF, llegue a la casa, comencé con una temperatura muy fuerte, aguante toda la noche, pero al siguiente día ya no pude me levante al baño y no me aguantaron las piernas, dure un mes internado en el hospital civil, nosotros no teníamos los medios económicos, yo necesitaba 25 vacunas, cada ampolleta tenía un costo de nueve mil 700 pesos”.

Sin embargo Ricardo apenas tenía 25 mil pesos para su tratamiento, y a pesar de todas las carencias logró comprar las primeras vacunas.

“Ese tratamiento si lo tenían en el Seguro Social, pero yo no era derechohabiente, sin embargo unos familiares me lograron acomodar, ingrese al seguro y ahí recibí el tratamiento”.

“Yo estuve en coma durante dos semanas aproximadamente, después me comentan que me fueron a visitar pero yo no recuerdo nada de lo que pasó”, comenta.

El proceso fue largo, fue más de un mes y medio de diagnósticos, hasta que llegó al Seguro Social y le aplicaron las ampolletas, un total de 25, pero logró salir hasta que ya no tenía el virus en su cuerpo.

“Ahí volví a la realidad, salí paralizado de mi cuerpo, yo ya estaba mentalizado a lo que me iba afrontar, sin embargo, yo me puse la meta de que iba a salir de esta situación, en un momento yo estuve en lo más alto y ahora estaba abajo”.

“Yo me propuse, me voy a parar de esta cama y voy a regresar a arbitrar, imagínate dos meses atrás yo era de los mejores y dos meses después ya no era nada”, comenta.

Y es que la rehabilitación de Ricardo fue dura, primero por no contar con los recursos para llevar una recuperación exitosa, pero siempre encontró amigos que le brindaron la mano y lograron apoyarlo.

“Me llevaban cargado, así me sacaban de la casa, en silla de ruedas, pero yo quería recuperarme rápido, al final estuve un año y medio en rehabilitación”.

Pero una persona tan positiva como Ricardo no se dio por vencido, después de dos años comenzó a caminar, situación que de inmediato le sirvió para buscar empleo de nueva cuenta, pues sabía que el dinero se necesitaba en el hogar por lo que de inmediato buscó empleo.

“Pues se necesitaba el dinero, pude caminar, así que conseguí un empleo de repartidor en motocicleta, dure ahí como tres años y medio o cuatro años en diferentes restaurantes”.

Sin duda alguna las personas más importantes para Ricardo son sus familiares y algunos amigos que siempre lo apoyaron cuando el más lo necesito.

“A mis padres les debo todo, fueron fundamentales para mi recuperación, sin ellos, yo no estuviera de regreso”.

Y después de tres años Ricardo regresó a los campos de fútbol, de nueva cuenta a vivir la adrenalina de dirigir un partido de fútbol, situación que lo ha llenado de satisfacción.

“Yo sabía que algún día iba a regresar a arbitrar, yo doy lo mejor de mí, me sigo capacitando, sé que tengo una limitante y no puedo correr bien, pero sin duda alguna también sé que voy a volver a ser el árbitro de antes”.

Ricardo actualmente sigue activo como árbitro, ha participado en la liga de La Cima, Lucas Ayala, CEDIF, Ampliación Sosa, Liga LGBT, Liga Municipal Infantil, entre otras más.

“La verdad yo tengo ahorita una limitante física, sé que los jugadores no me van a entender, por eso me aplico al 100 por ciento, doy todo de mí, a algunas personas no les gusta a lo mejor mi forma de trabajar, pero quiero que sepan que estoy dando mi mayor esfuerzo, y que un día voy a regresar a ser el de antes”.

Encuentra mas notas relacionadas a estas Etiquetas: , , ,

Comenta esta noticia!