El Gobierno uruguayo convocó a una nueva reunión con dirigentes de clubes, la federación y representantes de los jugadores para afrontar la crisis desatada en el fútbol uruguayo por la violencia en los estadios, que ha llevado al Ejecutivo nacional a retirar a la policía de los principales recintos deportivos.

El presidente José Mujica convocó a los tres estamentos para el martes en la sede del Gobierno, la segunda reunión de este tipo desde el pasado viernes y en ella se buscará avanzar en las soluciones para la seguridad con los clubes y futbolistas, anunció el subsecretario de la Presidencia, Homero Guerrero.

La crisis suscitada el pasado fin de semana provocó la dimisión en bloque del Consejo Ejecutivo de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), encabezada por la de su presidente, Sebastián Bauzá.

“Había muchas cosas importantes para resolver, pero no había gobernabilidad. Mi renuncia es por que no hay gobernabilidad en el fútbol. Muchos clubes nos han sacado la confianza cuando hermos intentado resolver temas pendientes”, dijo Bauzá a la prensa tras conocerse su dimisión.

Guerrero apuntó que como solución al problema, el Poder Ejecutivo planteó adquirir cámaras de video con identificación facial y aprobar el sistema de sanciones recomendado por FIFA para que haya quita de puntos a clubes cuyos hinchas realicen disturbios.

 

“La intención del Gobierno no fue para nada detener el fútbol, porque no puede hacerlo ni le interesa hacerlo. Pero tenemos que parar el asunto de la violencia o matizarla por lo menos, hablando entre todos”, dijo Guerrero.

El pasado jueves, el presidente Mujica, dijo que retiraba la custodia policial de los estadios de los dos principales clubes del pais, Nacional (el Parque Central) y Peñarol (el Estadio Centenario).

Mujica justificó su determinación por los recurrentes incidentes violentos registrados en los últimos años en esos recintos futbolísticos, el último de ellos en el partido entre NAcional y el Newell´s Old Boys argentino, correspondiente al grupo 6 de la Copa Libertadores, esta misma semana.

Los enfrentamientos al final de ese encuentro dejaron un saldo de 40 hinchas detenidos ytrece policías heridos.

Tras el sorpresivo anuncio presidencial, Mujica se reunió el viernes con Bauzá y los dirigentes de Peñarol y Nacional, con los que llegó a un acuerdo para que se disputara la jornada del torneo Clausura del fin de semana con la condición de que la policía solo custodiara los accesos y las zonas próximas a los estadios.

Varios equipos, entre ellos Nacional, jugaron sus encuentros correspondientes sin incidentes, pero Peñarol suspendió su encuentro ante Miramar Misiones por problemas de seguridad.

Por otra parte, tanto Guerrero como Mujica salieron al cruce de una información que señalaba que Uruguay podía ser sancionada por la FIFA por su decisión, que podría interpretarse como una injerencia en temas federativos.

“No nos metimos con el fútbol, sino con la tribuna. No creo que la FIFA nos sancione”, dijo Mujica en declaraciones al noticiero Subrayado.